Las Migas están vivas, unidas, despiertas; son trabajadoras incansables, originales y curiosas. Sin necesidad de demostrar nada más, sinceras y serenas, vuelven con ganas de celebrar y seguir luchando por un espacio seguro para la mujer en el mundo del arte, una batalla en la que aún queda mucho por hacer. Si bien sienten que han conquistado mucho, reconocen que no sólo es suyo, sino de todas las mujeres artistas que luchan.
La rumba, para ellas, es un canto en femenino no solo porque son mujeres, sino porque
reconocen que el mundo está lleno de rumberas: mujeres que entregan todo de sí, que luchan, se expresan y merecen su propio espacio.
La rumba es un género internacional, sin dueño, que trasciende estilos y fronteras, ya sea
cubana, flamenca o catalana. Por ello, Las Migas se despojan de etiquetas en este trabajo para mostrarse tal como son: puras, auténticas, únicas. Aunque no tengan un lugar físico al que llamar hogar, sus raíces se extienden hacia mil lugares.